Mike "hada de los dientes"
Estaba en el baño de mi escuela limpiando de mi camisa lo que el capitán de futbol decidió era el mejor lugar para dejar caer su almuerzo, en ese momento mi increíble instinto me dicto que aquello, por lejos, había sido un mero accidente, pero no pude más que alabar su fantástica puntería pues siendo quien soy, y en una extraordinaria muestra de afecto hacia las bestias, además de poseer un asombroso sentido de supervivencia, dejé pasar la nefasta acción. Ésta magnífica y delicada característica de dejar que la gente pase sobre mí mientras pregunto “¿se siente usted cómodo allá arriba? quizá prefiera acompañar su estadía con un poco de té y galletas…”, fue desarrollada a través de varios grados de escolaridad, y debo decir, estoy casi en la cima de la perfección. Inesperadamente, y gracias a esta misma cualidad, me encuentro siendo parte de la selectísima minoría que goza los beneficios de Mike “hada de los dientes”; sí, un mote un poco sissy para un chico tan corpulento como él, no entraré en detalles pero resulta que el apodo sí se lo había ganado, lo veo venir y me recuerda a depredador con su collar de cráneos alrededor del cuello. Esto del lavabo es simple rutina, un par de veces a la semana, más o menos, y el resto de la semana no le veo un pelo.
Comentarios
Publicar un comentario