... asi que 2011
Cuando tenía 6 años vendí mi alma al diablo.
A cambio me daría un sueño que perseguir.
Un camino que caminar.
Me daría un DESTINO.
No hacia falta mucho para truquear el contrato de un niño de 6 años.
La suculenta y tentadora alma inocente que poseía me regaló lo que deseaba.
Una vida escrita.
Pero como todo escrito debía tener un fin.
El plazo acordado se acerca ahora.
Y lo que deseo se cumple a pie de letra, pero nada es mío, nada me pertenece.
Es un destino escrito por la mano de alguien mas.
Ahora, llegado a este punto, estoy con el contrato en la mano hecho jirones.
Ahora. Quiero cambiar el contrato.
Ya no tengo 6 años.
Esta vez lo firmaré con sangre.
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