Hydra
Muchos años depués---
Hemos recorrido un largo camino (que siendo objetivos no parece tan largo) y las cabezas llevan un tiempo expuestas, aunque no parecen decidirse hacia donde mirar. Muchos objetivos; tal vez demasiado acostumbradas a andar a la defensiva... A veces bueno, a veces no tanto.
El chico de cabello negro no está. Un respiro. Seguro sigue provocando nauseas de repente o todo lo contrario, también. Pudo haber muerto o solo desaparecido. ¡Quién sabe! A veces escucho rumores, pero son sólo eso. Ecos. A veces quiero buscarlo, pero ya no me acuerdo de su nombre, o no quiero acordarme. En ocasiones me persivo agresiva en exceso, me molesta (inesperadamente o logicamente) la forma en que la gente se maneja. Pero luego me acuerdo de la sirena, el lobo y el ángel caido. Y me recuerdo comprender. El amor, el dolor y todos los sentimientos. La traición y la lealtad. Y las vidas que vivimos y las que faltan por vivir. Y la esperanza. Siempre ella tan activa. Ignorancia y sabiduria son lo mismo. Cómo y cuándo son la clave. Mal usados por el momento, pero suficiente para la superficie floja en la que ando. Los sueños a veces están y me ausento de ellos, o se van de la mente, del control, y queda vacio, y despierto y no despierto. He desechado la piel de mujer hace un rato. La libertad me asfixia pero la necesito. La vida la tolero y ella a mi. A veces incluso la abrazo. Seguimos en busca del milagro o del retorno. O el perdón.
Hemos recorrido un largo camino (que siendo objetivos no parece tan largo) y las cabezas llevan un tiempo expuestas, aunque no parecen decidirse hacia donde mirar. Muchos objetivos; tal vez demasiado acostumbradas a andar a la defensiva... A veces bueno, a veces no tanto.
El chico de cabello negro no está. Un respiro. Seguro sigue provocando nauseas de repente o todo lo contrario, también. Pudo haber muerto o solo desaparecido. ¡Quién sabe! A veces escucho rumores, pero son sólo eso. Ecos. A veces quiero buscarlo, pero ya no me acuerdo de su nombre, o no quiero acordarme. En ocasiones me persivo agresiva en exceso, me molesta (inesperadamente o logicamente) la forma en que la gente se maneja. Pero luego me acuerdo de la sirena, el lobo y el ángel caido. Y me recuerdo comprender. El amor, el dolor y todos los sentimientos. La traición y la lealtad. Y las vidas que vivimos y las que faltan por vivir. Y la esperanza. Siempre ella tan activa. Ignorancia y sabiduria son lo mismo. Cómo y cuándo son la clave. Mal usados por el momento, pero suficiente para la superficie floja en la que ando. Los sueños a veces están y me ausento de ellos, o se van de la mente, del control, y queda vacio, y despierto y no despierto. He desechado la piel de mujer hace un rato. La libertad me asfixia pero la necesito. La vida la tolero y ella a mi. A veces incluso la abrazo. Seguimos en busca del milagro o del retorno. O el perdón.
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