La sirena que nunca se fue
Hace algunos años la vi morir.
Estoy seguro de haberla visto morir.
Ahogada en suplicio.
Viajando como ave a su destino,
Quien era en ese entonces no es lo que soy ahora.
Pero aun como estoy no puede morir ella en mi.
Aun ahora ella vive
La sirena me canta al oido cuando voy a la cama
Cuando salgo a la calle
Cuando visito mis sueños y vivo la vida
Cuando finjo no escucharla, ella aun me susurra
-¡Ven, amor, ven!-
una y otra vez me envuelve en besos salados
Qué día será el que me arrastre a su nido!
Unidos, abrazados, intoxicados.
Muertos los dos.
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