El hombre que reza al dinero.
Tengo un vecino que le reza al dinero.
Todas las mañanas, en voz alta -a través de su celular- da misa a sus seguidores, el mantra es una mezcla de devoción, fe y egolatría.
Escucho desde mi ventana como grita y canta a sus acólitos
“¡Todos quieren trabajar conmigo! ¡Todos quieren trabajar conmigo! ¡Todos quieren trabajar conmigo! ¡Todos quieren trabajar conmigo! ¡Todos quieren trabajar conmigo!... “
Una y otra vez, dando vueltas en la azotea, en bóxer y camiseta, repite y repite por su celular casi sin tomar aire “¡Hoy voy a ganar quince mil dólares! ¡Hoy voy a ganar quince mil dólares! ¡Hoy voy a ganar quince mil dólares! ¡Hoy voy a ganar quince mil dólares! ¡Hoy voy a ganar quince mil dólares!” mezclando de repente la conversión en pesos “¡Hoy voy a ganar trecientos mil pesos!” …
No sé quién esté del otro lado de la línea, ni qué grado de desespere le lleva a escuchar aquello, pero me lo imagino cerrando los ojos, ser tocado por un dedo divino y en espera a que el milagro suceda.
Mientras tanto, mi vecino sigue dando vueltas, y cuando parece que ha terminado su llamada, vuelve a comenzar con alguien más.
Hay días que pasa horas en este rito, mezclando sus misas con ejercicio ligero, caminando en círculos y haciendo aquí y allá algunas flexiones.
Hay temporadas que da misa diaria y hay otras que no se escucha para nada, puedo imaginar que es un dios inconstante, pero igual agradezco el silencio…
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