10 años
Hace diez años elegí la saciedad,
hace diez que no siento aquella sed ni hambre. Hoy tomo los diarios que con
tanta insensatez redacté, letras entrecortadas y tinta emborronada cubren sus
hojas. Leo para recordar, pero las marcas en mi piel me mantienen presente.
Se ha convertido en material de
placer, la idea, la pura idea intangible, sólo presente -casi real- en los sueños.
La saciedad me permite no bloquear más sensaciones, lo siento todo, lo acepto
todo. Todo mientras siga existiendo en sueños.
La celebración de los diez años llega
con el siguiente paso, el aislamiento. La tranquilidad y la paz llegan con
éste. Me imagino sobre el piso, el cemento caliente recibiendo el sol.
Rodeándome de vida quieta y silencio. De tardes y nubes y lluvia. De viento gélido.
De noches solitarias. De ideas. De sueños. De transformación.
A veces, sólo a veces, también
de amigos.
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