Tradiciones marchitas

 Los últimos días estaban aquí, tenía curiosidad sobre las verdades que sostenían esas tradiciones marchitas. 

Quiénes justificaban esas aberraciones que tanto dañaban al prójimo. Verborreas que incitaban a quienes la escuchaban. Ojalá no hubiera dicho que sí. Ojalá no hubiera dicho que no. Ojalá mis palabras no salieran a pasear, dando tropezones, enlodado sus piernas, astas y vértices. 

Tradiciones marchitas con olor rancio, fetidez que entra y se anida en el paladar, garganta y estómago. Simulacros tales que marean y enceguecen, enloquecen, entorpecen. 

convenciones simuladas

Marchitas, malditas, mancas sin poder asirse a nada. 

Ojalá no hubiera dicho nada.


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